Hace poco trabajamos en una campaña donde traíamos creadores de Argentina y México para hacer UGC que se usaría en el mercado estadounidense. Sonaba en teoría perfecto—diferentes perspectivas, audiencias únicas, contenido fresco.
En la práctica, fue complicado.
No porque los creadores fuera malos. Eran excelentes. Pero el producto era algo muy específico para el consumidor norteamericano, y aunque los creadores lo capturaron bien en su lenguaje, el contexto cultural estaba un poco desconectado. Era como… auténtico, pero fuera.
Desde entonces hemos aprendido a ser mucho más selectivos. Hay campañas donde tiene sentido traer creadores de LATAM, y hay campañas donde no.
Lo que funciona: productos o narrativas que naturalmente tienen appeal cross-cultural. Algo lifestyle, moda, belleza donde la autopercepción del creador es universal. También funciona cuando el brand específicamente quiere mostrar diversidad y tiene un mensaje que resuena internacionalmente.
Lo que NO funciona: algo muy específicamente norteamericano. Productos con jokes locales, referencias culturales, o donde el hook entero depende de entender un mercado específico. Si el creador necesita hacer research mayor para entender por qué algo es importante, probablemente no es el right fit.
También está el tema de timezone, comunicación, ediciones. Eso suma tiempo y complejidad.
Otra cosa que aprendimos: creadores de LATAM funcionan mejor para ciertos ángulos de la campaña. No para todas. Tipo, son gold para stories de autenticidad, uso orgánico del producto, pero si necesitas alguien que entienda el exact hook que resuena con Gen Z norteamericana en este momento, mejor alguien local.
¿Tienen un framework para decidir cuándo traer talento de otro mercado versus ir con creadores locales? ¿En qué momento vale la pena la complejidad extra?