Llevo dos años trabajando con creadores en ambos mercados y he notado algo que no encaja con lo que aprendí en Estados Unidos. Aquí, los macro-influencers tienen millones de seguidores pero conversiones mediocres. En LATAM, veo micro-influencers con 50k-200k seguidores moviendo números reales.
Creo que tiene que ver con cómo funciona la confianza en cada región. En US, la gente sigue influencers para entretenimiento o aspiración. En LATAM, especialmente en México, Colombia y Argentina, hay una conexión más directa entre el creador y su comunidad. Es casi tributo.
He visto campañas donde un macro-influencer en LATAM te cobra $10k y delivers 2% engagement. El mismo presupuesto con tres micro-influencers reales que construyeron comunidad auténtica? 8-12% engagement, conversiones que importan.
Lo que me cuesta entender es si esto va a cambiar. ¿Está LATAM desarrollando los mismos hábitos de consumo que US, o la cultura de comunidad es demasiado profunda para que se replique ese modelo de celebridad influencer?
¿Alguien acá ha visto a marcas grandes ajustar sus presupuestos hacia micro en lugar de los macro habituales, o todavía insisten en el ego de trabajar con “los grandes nombres”?