Este es el tema que vemos constantemente cuando construimos nuestro hub bilingüe. Algunos clientes son increíblemente generosos compartiendo detalles, números, lecciones aprendidas. Otros básicamente dicen sí de mala gana y luego limitan todo.
Lo que hemos notado es que no tiene nada que ver con el tamaño del cliente o el presupuesto de la campaña. Está más relacionado con cómo los entienden desde el inicio.
Cuando presentamos una campaña, solemos terminar diciendo ‘y vamos a documentar esto como un caso de éxito’. Punto. Sin context.
Pero cuando realmente lo hacemos bien, empezamos diferente. Preguntamos: “¿cuál es la lección más importante que sabes ahora que no sabías hace tres meses?” o “¿cuál fue el momento en el que sentiste que esto iba a funcionar?”. Luego construimos desde ahí. Los clientes se dan cuenta de que no se trata de que la agencia luciera bien (aunque eso es parte), sino de que su historia podría realmente ayudar a otros.
En un contexto bilingüe, esto se complica más. A veces el cliente en USA quiere todo público, pero el mismo cliente con operaciones en LATAM es más cauteloso. O vice versa.
¿Cómo ustedes abordan esa conversación de privacidad y narrativa cuando el cliente tiene presencias en dos mercados y culturas diferentes con distintos niveles de comfort con estar públicamente conectados a un caso de éxito?